El mayor impedimento para que la tecnología solar se instale definitivamente en nuestras vidas sigue siendo lo cara que resulta su implantación, casi cuatro veces (o más, depende del sitio) la electricidad derivada de combustibles fósiles. Muchos de los últimos avances que hemos presentado han ido en la línea de hacer más eficientes las células solares, pero un nuevo proceso en la fabricación podría cambiar drásticamente este panorama, en Inhabitat hablan de una empresa que ha conseguido reducir en un 80% los costes de producción de células de silicio: 1366 Technologies.
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A los alemanes parece que les gustan los sistemas que consisten en revestir las fachadas con placas solares, este método fue muy existoso en el Solar Decathlon 2009, donde la casa solar de la Technishe Universität Darmstadt no sólo ganó sino que además se llevó la máxima puntuación en la prueba reina, consiguiendo 150/150 puntos en ‘net metering‘.

La instalación de paneles fotovoltaicos tiene el inconveniente de su complejidad, por la variedad de sistemas adicionales que intervienen, como son el material de montaje, cableado, y sobre todo la necesidad del inversor que convierta la corriente continua (CC) en corriente alterna (CA).
La compañía GreenRay facilita la instalación de placas solares con un sistema que pretende ser el mejor del mundo en su especie, llamado Sunsine AC. La idea es bien sencilla, se trata de que los paneles fotovoltaicos ya tengan incorporada la función del tradicional “inversor”. Es un sistema modular plug-and-play fácil de instalar con micro-inversores que proporcionan directamente corriente alterna (CA) para el consumo doméstico, reduciendo sobremanera la instalación. Es la misma idea que se vió en el fabricante Ready Solar, pero con módulos diferentes.
Investigadores de la Universidad de Tel Aviv creen haber descubierto una manera de conseguir vidrio y paneles solares que no necesiten limpieza, estos nuevos materiales tendrían un revestimiento de nanotubos, donde una corta y barata cadena de péptidos compuesta por dos aminoácidos, fácil de sintetizar en una producción en masa, es la base de la tecnología.
Dicho material tiene propiedades hidrofóbicas, lo que significa que repele el agua y las partículas de polvo, siendo de gran utilidad para los fabricantes de paneles solares ya que éstos al mantenerse limpios serían más eficaces. Además de su aplicación en la energía solar, los vidrios fijos de las fachadas de los rascacielos, etc…, estos nanotubos tendrían también una aplicación directa en las baterías recargables de los vehículos, haciendo que éstas sean capaces de liberar electricidad rápidamente, permitiendo grandes aceleraciones.
Hace meses que circuló por la red la noticia con las excelencias de las tejas solares de SRS Energy, unos paneles solares con la forma de teja árabe tradicional pero fabricadas con material fotovoltaico, de las que se decía que tenían una eficiencia de entre un 8 y un 10%, y capaces de proporcionar 860Kwh al año por cada pie cuadrado de superficie, en zonas de media anual de casi 6 horas de sol al día. Al invento se le puso el nombre de Solé Power Tile.
