
Las cubiertas ajardinadas ayudan a mantener frescos los edificios y al control de la escorrentía del agua, aparte de ser más agradables de ver, pero cuando se trata de un edificio existente supone enfrentarse a varios retos, y más si uno no es el propietario. Este es el caso de la compañía ESRI Canadá para sus oficinas en Toronto, con un trabajo del arquitecto paisajista Scott Torrance.
Una vez resueltos los problemas de acceso y las limitaciones de peso admisible en esa planta del edificio (la novena), se optó por elementos prefabricados que ayudaran a una rápida instalación y que además fueran fáciles de levantar sin dañar la cubierta. Podríamos decir que también es un sistema portátil, porque se puede quitar y poner en otro lugar.


En contra de lo que se está leyendo en muchos medios, aún no se ha revestido nada, porque lo que realmente se está haciendo con las maderas de pino finlandés, procedente de un pueblo cercano a Munich, es montarlas sobre unos apoyos de hormigón. Estamos hablando de auténticos elementos portantes realizados con tableros que ya vienen meticulosamente recortados, y que son colocados de tal forma que constituyen así dichos soportes (troncos). Sí se revestirán los dos parasoles más grandes, cuyas estructuras están compuestas (cada una) por un cilindro de hormigón armado y una plataforma de tramado metálico encima. 
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