
El diseño de este refugio está pensado a partir de una idea muy concreta: aprovechar el calor que desprende el compost por la acción microbiana para calefactar su interior, que puede llegar a alcanzar temperaturas superiores a los 48,9ºC (120ºF). Realmente el habitáculo (Pod) que hay dentro se parece más al de una especie de casita de té, con una mesa en el centro rodeada de un banco.
Comploo, así se llama, tiene una serie de contenedores en forma de tolva modificada, dispuestas cerrando un anillo, cada una con una compuerta superior para verter los residuos del jardín, restos orgánicos u otros materiales apropiados para el compost, y otra en la parte inferior para recoger el abono, una vez se haya formado. Seguir leyendo... (238 palabras, 2 imágenes)