
Esta es una estructura de hormigón y madera insertada en el paisaje de Kivik (Suecia), realizada por encargo del Centro de Arte de esa localidad, sirve como un refugio para el descanso y la contemplación.
El acceso lo tiene a través de un estrecho pasaje entre la madera y un muro en “L” de hormigón, con una pequeña escalinata esculpida al inicio. Ya en el interior, el cuerpo de madera tiene un nicho que ofrece un espacio para sentarse. El techo se presenta abierto para dejar vista una franja de cielo. La idea desde un principio fue causar el menor impacto en el sitio, por eso casi todo el volumen se encuentra en voladizo, sin tocar el terreno.


Los casos recientes de los terremotos de Haití y de Chile ponen de manifiesto cómo la aplicación de los códigos de construcción puede hacer que una edificación resista o no un seísmo de cierta magnitud. Incluso en un mismo país o región, es fácil encontrar estructuras mejor preparadas que otras, y es que diseñar, calcular y ejecutar una obra que sea resistente a fuertes terremotos, tiene su ciencia. 
