Si muchas viviendas ya tienen instalaciones de recogida y almacenamiento de aguas pluviales, parece lógico pensar que algo parecido pueda hacer una mesa de jardín, sólo que en esta ocasión su creador (Simon Davies) se inspiró en el creciente interés en la jardinería urbana y la reducción de las llamadas ‘islas de calor urbano’*.
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Este refugio que se ve casi terminado está en Ontario (Canadá), es más conocido por “Otter Lake Cottage” y en él hay espacio para dos dormitorios, salón y hasta una sauna. Su moderno y atractivo diseño está pensado para que pueda tener calefacción/refrigeración pasiva y ventilación natural, reduciendo drásticamente el consumo de energía. Los grandes ventanales también ayudan a que entre bastante luz natural interior, y con ello a reducir el gasto en iluminación artificial.





Una sala de recreo, un lugar para apartarse a la tranquilidad, una habitación para los huéspedes… cualquiera de estas funciones puede tener esta estructura colocada en el jardín de esta casa de San Antonio (Texas), realizada transformando un contenedor de carga de 40 pies.





Este bonito cobertizo de madera lo construyó James Glave, un escritor que quería un lugar para refugiarse en su trabajo y que comenzó con un presupuesto de 50.000 dólares, pero pronto se dio cuenta que quería algo más que una estructura con pinturas de bajo VOC y ventanas Energy Star, así que al final le salió por el doble.





Esta construcción modular nace con la intención de no producir huella de carbono durante su fabricación en taller, y la de ayudar a sus ocupantes a controlar y reducir las emisiones derivadas de su uso. Es una casa “NO EMission”, es NOEM. Esto es posible porque en su diseño y construcción se han controlado las emisiones de CO2 de todos sus materiales y procesos, hasta lograr un balance neutro de CO2, pero además hay que destacar que NOEM es ante todo un sistema modular de hacer casas prefabricadas, que además es fácilmente transportable.
