
Cualquiera sabe que una superficie oscura absorbe el calor del sol de manera muy eficiente, por eso en invierno un tejado oscuro puede ayudar a reducir la factura en calefacción. En verano, es al contrario, una cubierta negra haría trabajar más a los aparatos de aire acondicionado, de ahí que lo ideal sería que fuera blanca, con lo que se ahorraría energía.
Un equipo de recientes graduados del MIT (Massachusetts Institute of Technology) ha desarrollado un material con el que se podría tener tejas que cambiaran de color dependiendo de la temperatura. Blancas cuando hace calor, y negras cuando hace frío.
